Admiraban un cartel de suelo mojado en el Guggenheim creyendo que era una obra de arte

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Un cartel de suelo mojado se convirtió la pasada semana en protagonista del Museo Guggenheim de Bilbao, varios visitantes pensaron que se trataba de una obra de arte, y pasaron horas admirándola.

Todo comenzó cuando uno de los operarios de limpieza ,Txomin Urkiaga, dejó el cartel de suelo mojado en una de las salas del museo. Un visitante había derramado agua, y Txomin acudió raudo a señalizar la zona. Al volver al almacén a por una fregona, se encontró a su compañera de turno Maite en actitud “sugerente”, Txomin se puso al lío y olvidó volver a la sala para secar el agua y retirar el cartel.

museo guggenheim
“Que derroche de matices” dijeron

Los visitantes empezaron a agolparse en torno al cartel de suelo mojado creyendo que era una obra de arte del museo. Las fotografías y selfis con el cartel no dejaban de sucederse, y varios de los allí presentes incluso se sentaron en corro alrededor de tan curiosa obra. Una de las primeras en sentarse fue Eneritz Madariaga, estudiante de Bellas Artes de la UPV, que empezó a relatar en voz alta los detalles que para ella emanaba esa obra, mientras el resto de personas la escuchaban con atención:

“Sin duda la obra quiere representar la crudeza de la vida moderna, el suelo es un símil sobre los miedos que aterrorizan al autor. La caída es el modo de arrebatarle a la vida su bien más preciado. No ha dejado nada a la imaginación, que derroche de matices, fijaos hacia dónde está orientada la obra, 45 grados hacia el sur, los rayos del sol iluminan en demasía la parte superior del cartel, analogía clara de que la luz siempre vence a las tinieblas. Y observad la lucha interna que vive el autor expresada en el rango cromático de la obra, el amarillo predominante como sol que amanece tras la oscura noche “




Nos cuentan que incluso varios de los visitantes lloraron mientras escuchaban las explicaciones de Eneritz y admiraban la obra. Otros como Igor, exclamaron “Joder, me he puesto hasta cachondo escuchándola”

 

museo guggenheim
En este almacén Txomin puso a Maite mirando al puente de la Salve

Un turista japonés se puso en contacto con un empleado del museo para ofrecer 100.000 euros por adquirir la pieza, se la quería llevar en ese mismo momento.
Cuando el empleado del museo estaba envolviendo el cartel con un lacito, apareció un descamisado Txomin para quitarle de las manos el cartel y devolverlo al fondo del almacén, “que pesadita es la gente moviéndome el cartel de sitio, cojones dijo en voz alta.



Visto el éxito que tuvo esta efímera obra de arte, el Museo Guggenheim valora hacer una exposición permanente en una de las salas con objetos cotidianos para el deleite de sus visitantes, si con un cartel de suelo mojado estuvieron creyendo que era una obra de arte , cuando observen un par de calzoncillos usados es probable que algún visitante se maree al contemplar semejante monumento.

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