Aparece un pene de plástico plantado en el campo de futbol de El Fango

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Sorpresa mayúscula la que se encontró el pasado Domingo Txus Madariaga, el encargado del cuidado de las instalaciones de El Fango, en Rekalde. Txus, que había abierto las puerta de El Fango unos minutos antes, se extrañó por el revuelo que estaban formando los chavales del Iturrigorri FC en uno de los campos de fútbol. Al acercarse donde ellos, pudo comprobar con asombro como un extraño objeto morado aparecía clavado en el punto de penalti.

 

el fango
Txus recogiendo el curioso objeto

 

Hablamos con Txus que nos narra la historia, aún visiblemente nervioso: “Estaba revisando el campo de rugby, y en el campo contiguo los chavales del Iturri tenían partido a primera hora. De repente empecé a oírles a lo lejos decir “Es un cipote morado! Es un cipote morado!”, me fijé y estaban en corro junto al punto de penalti. Al acercarme ahí pude comprobar que efectivamente, ese cilindro de plástico morado tenía forma de nabo masculino. Enseguida mandé a los chavales a otro lado y acordoné la zona. El partido estaba próximo a comenzar y no podía dejar ese nabo plantado ahí.”

 




 

Txus marcó entonces el 112, es lo que marca el protocolo cuando se encuentran objetos extraños en el terreno de juego según la FIFA. Enseguida se desplazó desde Arkaute al Fango un grupo de artificieros de la Ertzaintza. Txus nos sigue contando : “No sé como cojones ha salido eso ahí, juraría que el sábado al irme a casa ahí no había nada. Aunque también es verdad que en el último partido del día, fueron muchas las madres que vinieron a animar a sus hijos, quizá se le cayese a alguna del bolso, yo que sé. Lo que es verdad es que está plantado con mimo, con mucho cuidado, como si su dueño o dueña le tuviese mucho cariño y quisiese despedirle con todos los honores”.

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Al igual que una bomba, el cipote también puede explotar

Los artificieros de la Ertzaintza examinaron el extraño objeto, hablamos con el Sargento Etxebarría: “Nos acercamos con todas las precauciones posibles, y efectivamente, era un señor cipote morado, apuntaba hacia el sur, hacia el sol, como un girasol. Le dejamos a Txus con el pastel porque nuestra competencia incluye retirar falos de plástico de hasta 15 centímetros, y esto era como un submarino de la clase nimitz, así que le dimos una palmadita en la espalda a Txus y le dijimos “ahí tienes la merienda, campeón. Suerte”.



Txus, que tiene ya los huevos pelados , no se amilanó, y con su pala, cortó el rectángulo de césped donde se encontraba el muñequito de la alegría, para tirarlo al contenedor amarillo de plástico que se encuentra en la puerta de El Fango. Ahí termino la historia para Txus, pero no para nuestro amigo morado, ya que según nos cuenta Txus,  cuando pasó pocos minutos después por el contenedor, alguien se había llevado la alegre pollita morada. Sin duda, aún tiene muchos partidos por jugar.

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