Bilbaino cena en un estrella michelín y al salir se pasa por un 100 montaditos

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“Me dijeron que iba a estar comiendo 4 horas, pero eso es una mentira. 250 euros para salir con hambre, me siento estafado” así de indignado se muestra Igor B. L. del barrio bilbaino de Deusto. La semana pasada acudió a un conocido restaurante que ostenta varias estrellas Michelin, y al salir tuvo que pasarse por un 100 montaditos para saciar el hambre.

Nos reunimos con él en una terraza de Pozas. Aparentemente no se le ve un tragaldabas, está en su peso y ningún pintxo acompaña el kalimotxo que se estaba tomando. Nos cuenta lo sucedido: “Me animé a ir a un sitio de estos porque está de moda y porque leí que te pasas un montón de horas comiendo sin parar. Pintaba bien, pero lo que no te dicen es que al final es como ir de pintxos, eso se lo callan los cabrones. Estoy convencido de que la gente va para sacar fotos a la comida, subirlas a instagram y decir que ha estado de cena en un estrella michelin”.




Igor acudió solo al restaurante “No me gusta hablar mientras como” nos confiesa. Emocionado por la que se avecinaba, el primer plato ya fue un jarro de agua fría para este bilbaino. “De repente llega un camarero con guantes morados y una barba afeitada a escuadra y cartabón. Me deja encima de la mesa un plato enorme que parecía una paellera, con media yema de espárrago plantada en el centro, cubierta de una salsa verde coronada con una especie de anillo de patata. El tío me suelta de carrerilla Apéndice de asparagus emulsionado junto a guisante valiente coronado por tubesorum frito“.

cena estrella michelin
Nuestro Igor de Deusto se quedó con hambre, y con eso no se juega. Aquí aparece tomando el sol en Noja

Igor nos reconoce que perdió los papeles: “Le dije que a ver qué ostias me estaba contando, que cómo narices iba a ser valiente un guisante, el camarero puso cara de circunstancia y ahí me dejó el bicho. Me lo comí, esperando que fuera algún entremés“.

Igor desconocía que en estos lugares, se suelen servir platos de poca cantidad, aunque muy numerosos. Pero este bilbaino empezó con mal pie, y así terminó la comida: “Es cierto que fueron 9 o 10 platos, pero que no os confundan, es como ir de pintxos, solamente que entre plato y plato tardan la vida. Te dan copitas de vinos de El congo y de a tomar por culo para liarte, con unos nombres que parecen títulos de películas. Uno de los platos era media croqueta, media! Le pregunté al camarero por el nombre del plato y me dijo que era delicia de beso y miel distraída….. me reí por no llorar”.

El joven no disfrutó ni con el postre: “Esperaba al menos una tarta de queso de buenas dimensiones, y me traen una especie de conguitos atrufados sobre un algodón de azúcar que parecía una manualidad de mi sobrino Iker. Ah, y olvídate de tomarte un roncola tranquilo en la sobremesa como dios manda. Empezaron a decirme que le iban a echar enebro, semillas de jengibre, un toque de cardamomo, con una cucharilla de marfil para no romper el gas….así que para beberme un florero pedí la cuenta y salí corriendo. Antes de irme a la cama me paré en el 100 montaditos a comer algo con sustancia.”



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Un comentario sobre “Bilbaino cena en un estrella michelín y al salir se pasa por un 100 montaditos

  • el febrero 20, 2018 a las 10:28 am
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    Es que en esos sitios pagas el nombre y el selfie de rigor con un plato de alpiste para pájaros

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