Bilbaino aburrido denuncia al ayuntamiento porque Puppy no lleva correa

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Bienaventurado aquel que tiene tiempo libre, porque lo empleará para bobadas. Así podríamos resumir la historia de Txema Lejartuzar Basaetxea. Este hombre de 47 años y natural de Deusto, ha denunciado al ayuntamiento de Bilbao por no poner correa de sujeción a Puppy, el famoso perro guardián del Guggenheim.

 

puppy correa
No le toquéis los huevos a Txemita

Todo comenzó hace 3 meses, la empresa donde trabajaba Txema cerró, y desde entonces pasaba los días en casa , tumbado en el sofá con sus gayumbos abanderado amarillentos, enganchado al Sálvame y a los documentales de la 2, comiendo patatas onduladas del Eroski sin parar. Su mujer estaba harta porque no hacía mas que estorbar, así que le dijo que se buscase alguna distracción. Dicho y Hecho. El bueno de Txema se convirtió en el ciudadano ejemplar y decidió ponerse tiquismiquis con las ordenanzas de la Villa de Bilbao.




Un día paseando llegó hasta el Guggenheim, y cayó en la cuenta de que para el ayuntamiento, esa estructura de metal y flores no es una obra de arte, sino un fiel perro guardián. Entonces, como perro que es, debe ir atado. Raudo y veloz se dirigió al ayuntamiento, y en la ventanilla le contó a la funcionaria que el propio ayuntamiento estaba incumpliendo la ordenanza reguladora de animales domésticos. La funcionaria de la ventanilla, le mandó educadamente a la mierda, y esto enfadó enormemente a Txema.

 

puppy bilbao
Un perro de Bilbao

Con un “tendreis noticias mías” mientras se agarraba los testículos, se despidió malhumorado, y como en las mejores películas de Hollywiood, trazó su venganza contra el consistorio. Preguntó a su hijo si conocía algún abogado, a lo que el joven respondió “Claro aita, el que tengo aquí colgado”. El bofetón se escuchó hasta en Eibar. Finalmente, un antiguo rollo de verano de su hijo está estudiando Derecho en Deusto, así que contrató sus servicios y redactaron la denuncia contra el ayuntamiento de Bilbao.
Al día siguiente, ambos entraban al ayuntamiento de Bilbao, y la funcionaria tragó saliva al ver que el tema iba en serio. Cogió el teléfono rojo con linea directa al alcalde, y el mismísimo Aburto canceló sus planes para reunirse con Txema y su abogada.

Pero Txema está dolido, se siente vilipendiando (aunque no sepa qué significa esa palabra) y va a por todas, pide dinero y que Puppy lleve correa, el ayuntamiento está entre la espada y la pared. Si no ata al simpático perrito del Guggenheim, creará un peligroso precedente, donde miles de perros bilbainos camparían a sus anchas, sin control. Es posible que se adueñen de Bilbao, imagínese jaurías de perros salvajes campando por Indautxu, Santutxu…..Morderían a la policía municipal y es posible que aprendiesen a disparar sus pistolas ….y Bilbao sería suyo, sin duda, la villa bilbaina sería el MadMax del norte.

Por otra parte, si lo ata, cederá a las presiones de un pobre ciudadano ejemplar.

Seguiremos informando.



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