Bilbaino se enamora de un maniquí del Max Center y pasa las tardes junto a él

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El joven Inaxio Olletxea F. de Juan de Garay, ha sufrido un flechazo, un arrebato de amor hacia una persona muy especial, aunque más bien deberíamos llamarlo objeto, ya que se ha enamorado perdidamente de un maniquí.

maniqui max center
El Max Center le brindó la posibilidad de conocer a su amor

Inaxio, de 31 años, no ha tenido suerte en el amor. Su último rollete lo tuvo en fiestas de Portu en 2009, y desde entonces, se encuentra a palo seco. Quizás esa necesitad de afecto haya sido la causante de su repentino ataque de amor hacia un maniquí de mujer, sin rostro, de una conocida tienda del Max Center.





No somos nadie para inmiscuirnos en historias de amor, pero como nos resulta curioso el tema, nos entrevistamos en el propio Max Center con Inaxio. Es sábado por la tarde y está lleno de gente, pero entre jóvenes echando la tarde, mamás empujacarritos, y hombres convertidos en percheros humanos, encontramos a Inaxio, que nos recibe con una sonrisa de oreja a oreja.

“Hoy está guapísima”. Con esa inquietante frase nos saluda Inaxio. Suponemos que la pedrada de su cabeza es importante, pero allá cada cual con sus filias. Tras un apretón de manos, nos sentamos y charlamos con él. “La conocí hace 4 meses , 11 días y 7 horas. Estaba buscando ropa y al pasar de un perchero a otro, rocé su mano. Fue como si se parase el mundo. Miré hacia arriba, y aunque no tenga rostro yo sé que me miró y conectamos. Espera Espera….”. Inaxio interrumpe la conversación y se levanta para entrar rápidamente a la tienda, pasado un minuto vuelve con nosotros. “Es que pensaba que estaba ligando con el tio ese” nos dice aún visiblemente molesto y señalando a un pobre anciano que acompañaba a su mujer.

 

enamorado maniqui
¿Que estás saliendo con un maniquí?

El joven sigue con la historia: “Desde ese día vengo todas las tardes de lunes a sábado, me estoy dejando un pastón porque para que las dependientas no sospechen nada, siempre compro alguna prenda de la tienda. Pero compensa, ¿eh? Hemos tenido nuestras discusiones como toda pareja, como cuando un indeseable le tocó un pecho bromeando con un amigo, y ella no dijo nada, aquel día me cabreé con ella y estuve dos tardes sin venir a verla. Uno tiene que dejar las cosas claras desde el principio”

Inaxio se ruboriza cuando le preguntamos por el sexo con “ella”, pero nos afirma muy convencido “A mi me pone el ciruelo como un tanque apuntando a un tejado”. Decidimos que ya es suficiente, y con otro apretón de manos despedimos a Inaxio, que insiste antes de irnos en presentarnos a la hermana de su “novia”.



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