Defeca en la puerta de un bar porque le pusieron cardamomo, semillas de enebro y jengibre en el kalimotxo

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Un joven del barrio bilbaino de Santutxu, protagonizó la semana pasada un incidente en un bar del centro de Bilbao. El joven entró en un bar y pidió un kalimotxo con un pintxo de tortilla. El camarero le preparó el combinado y después de servido el kalimotxo ,  el joven empezó a alterarse, hasta el punto de bajarse los pantalones y plantar un señor pino en la puerta del establecimiento.

kalimotxo
Hay cosas que no se deben permitir. Defiende al kalimotxo. Él lo haría.

Hemos podido hablar con Imanol, el joven que protagonizó el embarazoso momento. Le encontramos en su bar habitual de Santutxu, tomándose un kalimotxo: ” Estuve por el centro comprando los regalos de navidad para mi novia, al final opté por lencería sexy, que así el regalo lo disfrutamos los dos. Entre tienda y tienda decidí entrar a un bar que había abierto hace poco. Todo muy moderno, incluido el camarero que llevaba unas gafas de pasta sin cristales, perilla morada, pajarita violeta y tirantes, no soy de juzgar a nadie por su apariencia, pero reconozco que ya me dio mala espina“.




Interrumpe la conversación Mikel, su cuñado, que le abraza y le dice Máquina! Más gente como tú hace falta en Bilbao, figura. Eres un ejemplo para todos, campeón!. Imanol , con los ojos vidriosos, nos sigue contando: “Le pedí un kali y un pintxo de tortilla. Estaba abriendo el Deia cuando me fijo que el tío coge un montón de hielos, los mete en el vaso, los remueve a toda ostia, y luego vacía el agüilla del fondo. En ese momento supe que algo iba mal. Cerré el periódico y me puse a ver el espectáculo. El tipo saca una cajita de la barra y empieza a añadir palitos, bayas, hojarasca….después empieza a pasear por todo el borde una cáscara de limón, pero sin tan siquiera tocar el cristal, eh? Veo que añade el vino, y luego saca una cucharilla con rosca y empieza a tirar la cocacola al kalimotxo por ahí. Por si fuera poco al terminar añade una especie de uvas al trago, y me lo pone en mis narices.”

Mikel, visiblemente afectado, enciende nervioso un cigarro y nos sigue contando, verdaderamente lo está pasando mal recordando el momento: “Aquello parecía un puto árbol de navidad, estaba flipando viendo el panorama cuando escucho al camarero decirme : Son cuatro euros y medio. Mira, lo que me jodió no fue el precio, sino aquella ofensa al kalimotxo. Quiso ir de modernito y de algo tan sencillo como mezclar vino y cocacola hizo una sopa de verduras. A mi, que un buen kalimotxo me pone el rabo como el brazo de un hombre pequeño cogiendo fruta de un árbol, me pareció un insulto.“.

 

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Busca el distintivo K.S.T (Kalimotxo Sin Tonterias) para que no te pase como a Imanol.

“Sé que no está bien lo que hice, pero fue mi manera de decir que allí no volvería jamás, sin dirigirle la palabra al camarero, me acerqué a la puerta del bar y me bajé los pantalones. Planté la bomba en un segundo, menudo negrito salió, por poco le pongo nombre. Además fue un perfect y ni limpiarme necesité, me fui de allí como alma que lleva el diablo. No quise mirar atrás. No me avergüenzo para nada, vergüenza tiene que tener el camarero por lo que hizo.”

Nos toca invitar a Mikel, y además a su cuñado que se ha apuntado a última hora, ha llegado diciendo Máquina! Ponte otro kalimotxo, artista!! …ayúdanos compartiendo la noticia!



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