Joven bilbaino provoca un pequeño seísmo al sacudirse el miembro tras orinar

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Ayer por la tarde se pudo sentir en varios barrios de Bilbao un pequeño temblor (2,1 en la escala de Richter) provocado por un joven bilbaino, que sacudió con fuerza su pene tras orinar, y fruto de esa sacudida, golpeó con su miembro una piedra del muro de la iglesia de San Antón, lo que se tradujo en un seísmo de pequeña intensidad que se sintió en algunas zonas de la Villa.

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Se sacudió la sardina con fuerza

Mikel H. J. de Santutxu, decidió bajar a Somera a tomar algo con dos amigos. Necesitaba airearse tras haber discutido con su novia. La relación no pasa por buenos momentos y pende de un hilo. Tras 4 años de noviazgo, todo estuvo a punto de irse a la mierda cuando Mikel se besó con una joven italiana de Erasmus en Santo Tomás.




Su novia le perdonó, tras escuchar las disculpas de Mikel , que achacaba al exceso de sidra ese momento de infidelidad. Pero desde entonces las riñas se suceden, y cualquier cosa que suene a Italia provoca peleas, como cuando el Domingo a Mikel se le ocurrió hacerle spaghettis a su novia para comer.

Una tras otra, las cañas iban cayendo en Somera. A este joven bilbaino se le quebraba la voz cuando contaba sus penas a sus amigos, que aguantaban estoicamente el chaparrón. Los “no me la merezco” y los “si me deja me muero” se sucedían entre trago y trago. A la séptima caña, la vejiga de Mikel dijo basta, justo en el mismo momento en el que una lágrima recorría su rostro, provocada por el recuerdo de su novia. Mikel, que orgulloso es un rato, prefirió irse a orinar a la calle, no quería que sus amigos viesen a un colega destruído.

 

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Mikel, sujetándose la chapata

Llegó hasta la iglesia de San Antón, y comenzó a orinar, mientras en su cabeza los recuerdos con su novia se sucedían: Ese primer beso en fiestas de Mungía, el primer viaje a Noja, la primera vez que bajó al pilón….Al acabar, sujetó con fuerza a su amigo calvo y comenzó a pegarle sacudidas. Con rabia. Con fuerza. Incluso con dolor. En uno de estos meneos, el pene de Mikel golpeó la pared de piedra de la iglesia, y la hizo temblar. Los cimientos retumbaron, e incluso las campanas sonaron levemente. Enseguida el pequeño penemoto se propagó por Atxuri ,Casco Viejo y La Peña. Hubo gente en Basauri que incluso notó el nardazo.

“Ostias, vaya movida” pensó Mikel para sus adentros, mientras se guardaba la sardina ligeramente magullada y volvía a Somera disimulando. Al llegar junto a sus amigos, éstos le comentaron “Se ha movido el suelo tío! Ha habido un pequeño terremoto. Menos mal que teníamos el trago en la mano y no se ha todo el vaso”. Mikel les miraba con ternura, como un padre escucha a su hijo mientras éste le cuenta la historia de su primer amor. Prefirió callar y no contar que su nardo de Santutxu fue el causante del pequeño seísmo, y de una buena marca en la pared de la iglesia. “Hoy por ti, mañana por mi” pensó mientras miraba su muñeco de reojo. Se acomodó su pistola, y continuó ahogando las penas en alcohol.



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