Joven envuelve su miembro en papel albal para que el txapelgorri se lo palpe

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La desesperación por pillar en Euskadi no tiene límites. La necesidad agudiza el ingenio, solo así se entiende que Mikel F. , de Santutxu, se envolviese su pene en papel albal el pasado domingo, antes de acudir a San Mamés a ver al Athletic. La intención no era otra que el txapelgorri  le palpase el miembro, pensando que era una bocadillo.

 

txapelgorri papel albal
Mikel siempre ha sido un adelantado a su época. Aquí repostando en la gasolinera de Ugaldebieta.

 

El joven Mikel de 24 años, lleva desde fiestas del Puerto Viejo de 2015 sin pillar. Ya no sabe qué hacer para tener algo de contacto carnal, y aliviar un poco la necesidad. Los videos para adultos que inundan la red ya no le son suficientes, y el otro día, mientras envolvía el bocata de tortilla para el partido en San Mamés, se le ocurrió la brillante idea.




Ni corto ni perezoso, se bajó los pantalones y colocó su pequeño brazo de gitano en la encimera de la cocina. Con sumo cuidado, envolvió de papel albal a su inseparable amigo calvo, y volvió a guardarlo en los pantalones. “Joder, parece un durum para llevar” pensó para sus adentros. El pobre Mikel no reparó en que desde el pasillo, su ama había visto toda la escena, asustada y con los ojos como platos, le preguntó qué ostias estaba haciendo.

Mikel, rápido de mente , contestó que era un trabajo de la uni, que trataba de un nuevo sistema para aislar los genitales, y que le dejase en paz, que iba a jugar a la consola.
A su ama, no le quedó otra que soltarle una toñeja, mientras le decía “Ni consola, ni consolo”.

papel albal txapelgorri
Jennifer Aniston se enteró de la historia de Mikel y se mostró muy sorprendida por su originalidad.

Cuando llegó la hora del partido Mikel cogió el metro. Contento , emocionado, e intentando en todo momento que su pequeño amigo no se pusiese firme, ya que una erección le fastidiaría todo el plan, Mikel llegó a su puerta habitual de San Mamés. Respiró profundamente, y tras pasar su carnet por el lector, un txapelgorri le pidió que le enseñase los bultos.

Con una sonrisa bobalicona en la cara, Mikel exclamó “Aquí está mi bocadillo, campeón. ¿Te lo vas a comer o que?”. Y asomó un poco del nabo al papillote que tenía entre las piernas. La mala suerte hizo que de entre el papel albal asomara un trozo de la trompa de elefante, y el txapelgorri, en un acto reflejo e instintivo, cortó con el cutter que llevaba en la mano, un trozo de piel del prepucio, que salió volando por los aires.

Los gritos de Mikel los escuchó el mismísimo Urrutia desde el palco, Aduriz desde el vestuario, y Kike Sola desde su casa. El txapelgorri se excusaba diciendo “Joder, pensé que era un sagutxu que me iba a morder”. Mikel corría como loco sin rumbo fijo con su aparato lleno de sangre, suplicando por una ambulancia de cipotes. A pocos metros una señora recogió el trozo de piel del suelo y exclamó a su nieta “Ainhoa, con esto me hago una cartera”.



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