Joven se pilla el prepucio con las puertas del metro mientras orinaba hacia el andén de Abando

Facebook
Twitter
Whatsapp

Aún se escuchan las risas de los pasajeros del primer metro del pasado Sábado. Lo que parecía un tranquilo viaje a casa tras una noche de fiesta, se tornó en un momento espectacular, cuando los usuarios del último vagón del metro vieron como las puertas del suburbano atraparon la punta del pene de un joven que orinaba hacia el andén.

 

prepucio metro
La trompa de Mikel quedó atrapada durante el viaje entre las dos estaciones

Ocurrió pasadas las 6 de la mañana. El vagón se encontraba bastante lleno entre jóvenes que volvían a casa de fiesta y trabajadores que iban a comenzar su jornada laboral. Entre todos ellos destacó Mikel, de San Ignacio, que volvía con su cuadrilla a casa tras estar de fiesta por Santutxu y Bolueta. Los cubatas hicieron estragos en su vejiga, y no se le ocurrió otra idea que abrir la puerta del metro cuando éste se encontraba parado en la estación de Abando y miccionar hacia el andén.




Además de en la vejiga, el alcohol hizo mella en su cabeza, y fruto de la borrachera, no reparó en el característico sonido que avisa de que las puertas se van a cerrar. El bueno de Mikel seguía con el pirulo fuera, llenando el andén de una bonita lluvia dorada. Lo que sucedió a continuación se lo pueden imaginar, las puertas se cerraron, y los mermados reflejos del joven no fueron suficientes para apartarse del todo, provocando que el trozo de piel del extremo de su pito, quedase enganchado entre las dos hojas de la puerta.

Lejos de gritar o alterarse, Mikel exclamó en alto “Mirad, es casi como una paja! he pillado!” mientras sonreía y posaba para las fotos que sus amigos le hacían con los móviles. Pixelarme el ciruelo, eh?” advertía a sus amigos mientras mantenía las manos cruzadas por detrás de su cabeza. Sus amigos le instaban a que tirase hacia atrás para soltarse , pero Mikel les respondía: “Y una mierda! A ver si se me va a despegar!”

 

prepucio metro
Las muchachas levantaban la cabeza para ver la escena

Numerosos pasajeros se acercaron en lo que el metro llegó a la siguiente parada a ver la escena, alguna desvergonzada muchacha incluso preguntó a Mikel si podía tocarle el aparato, a lo que el de San Ignacio respondió “Adelante zagala, hay para dar de comer a medio Bilbao!”.

Al llegar a la estación de Moyúa, dos vigilantes de seguridad esperaban a Mikel, para multarle por haber orinado en el andén, pero al ver el estado de su miembro, que parecía una berenjena, se apiadaron de él y le dejaron marchar. Mikel luce ahora orgulloso en sus redes sociales las fotos de aquel momento, eso si, no podrá zurrarse la sardina durante una semana.



Facebook
Twitter
Whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *