Un katxi de txosnas lanzado a la ría en Aste nagusia llega a una playa Australiana

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La semana pasada llegó a las costas de Australia (concretamente a la playa de Bondi Beach, al norte de Sidney) un katxi de plástico de los que habitualmente se reparten en las txosnas en fiestas de Bilbao, el azar ha sido el responsable de que este hecho haya sido noticia en las redes, y es que el joven que se encontró el vaso, está saliendo con una chica de Santutxu que está trabajando allí.

katxi de txosnas

No hay duda de que el katxi es de fiestas de Bilbao, “Aún huele a kalimotxo” nos dice Idoia, la joven de Santutxu de 25 años que hace dos años, cansada de no encontrar trabajo en Bilbao, puso rumbo a Australia. Hablamos con ella por skype y le pedimos que nos cuente la historia del katxi errante: “Me vine a Australia porque en Bilbao no encontraba nada de lo mio, acabé Bellas Artes y solo me ofrecían trabajo haciendo teatro de marionetas en el Arenal o jugando con diabolos en Unamuno, y yo no quería eso. Además pasaba una mala racha sentimental, mi novio Igor se lió con una amiga mía en el Ibilaldi y quería poner tierra de por medio. “Que iba por ayudar al euskera” me dijo el cabrón, pues le metió todo el Ukan a mi amiga”.




Idoia para un momento para mostrarnos su habitación, una gran bandera del Athletic, un póster del Guggen firmado por Azkuna y la colección entera de Vaya semanita en DVD adornan la estancia, sin duda es como estar en casa. Idoia nos presenta a Kevin, su novio, que fue quien se encontró el katxi : “Aquí trabajo en el McDonalds recogiendo las bandejas y gano el triple que en Bilbao, allí conocí a Kevin, cuando fui a recoger su bandeja para tirarla a la basura él posó su mano sobre la mía, saltaron chispas. Esto no es como Bilbao, ligamos enseguida y llevamos dos meses viviendo juntos, en casa le pongo la etb por satélite y ya dice tacos en euskera.”

 

katxi playa
Idoia viviendo el sueño australiano

El Katxi

“Kevin corre todas las mañanas por la playa, el otro día entre la basura vio un katxi con el logo de bilboko konpartsak. “Ostias!” exclamó al verlo. Lo trajo a casa y le pegué una esnifada que fue como volver a estar en el Arenal. Aún huele a kalimotxo. Si me lo pongo en la oreja, casi escucho los fuegos artificiales. Sé que es casi imposible encontrar a su dueño, pero me haría muy feliz poder devolverle su katxi de txosnas. Por cierto es una chica porque tiene restos de pintalabios en el borde, quizás tirando por ahí encontremos a su dueña. Dicen mis aitas que es una señal para me vuelva a Bilbao, pero ni loca me quedo sin Kevin.  Me ofrezco a pagarle el viaje a Australia a recogerlo, y que ostias, incluso un revolcón con mi Kevin, que ya sabemos que la cosa en Bilbao está muy mal”.



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