Policía de paisano utiliza su pistola para el tiro al palillo de la feria

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Lo ocurrido en la zona de barracas de fiestas de Deusto no se olvidará fácilmente. La pasada noche, un agente fuera de servicio, harto de no acertar con la escopeta del balines del puesto de tiro al palillo, y tras exclamar “Por mis cojones que con esta acierto”, disparó con su arma reglamentaria hacia la zona de impactos, vaciando su cargador.

 

tiro al palillo
Se acabaron las bromas

Eran cerca de las doce de la noche, el recinto ferial de Deusto estaba abarrotado. En el puesto de tiro al palillo, todo sucedía con tranquilidad. Las escopetas trucadas hacían de las suyas, y los pobres chavales no se llevaban ni un premio.




Hablamos con Manuel Heredia, dueño del puesto de tiro al palillo: “La noche iba bien, estaba ganando buenos dineros, a esa hora empezaban a llegar los borrachos envalentonados, los que dicen que no van a fallar ni una, y al final esos son de sacar la cartera fácil. Entre toda la multitud me llamó la atención un señor que se mostraba impasible, con gesto serio,  mirando todo lo que sucedía con atención. Yo, que ya soy perro viejo, enseguida supe que era un pulicía.”

El señor Heredia, nos cuenta que este agente, tras examinar la escopeta, compró varios balines y probó suerte. Pero la puntería no apareció en ninguno de los 5 disparos. En ese momento es cuando todo se fue de madre. “El pulicía se cagó en mis muertos y me tiró la escopeta a la cara. Gritó a los que estaban a su lado que se apartasen, y sacó una Heckler & Koch USP Compact de 9 milímetros. Apuntó a los palillos y empezó a disparar como si no hubiera un mañana. La gente lejos de asustarse, jaleaban cada disparo – Eh! Eh! Eh!– gritaban.”

 

tiro al palillo
La gente ya no respeta nada, mira que levantar un coche en llamas para colocar un señor debajo…

El agente hizo un perfect. 13 de 13 impactos acabaron con los palillos reventados. La gente entonces le levantó en volandas y lo lanzaban al cielo, mientras gritaban “Ese poli como mola se merece una ola”. Los hijos del señor Heredia se volvieron locos, y gritaban “El payo es como robocop! El payo es como robocop, papa!”. Al terminar la celebración, el agente regaló el peluche de grandes dimensiones a una mujer que estaba a su lado, mientras le susurraba al oído “Donde pongo el ojo pongo la bala“. El gesto, el comentario, y la bravura mostrada,  encandilaron a la guapa muchacha, que respondió al agente “Si quieres afilar el lápiz, yo soy tu sacapuntas.”.

Nuestro amigo Heredia nos cuenta que se fueron juntos de la mano, no sin antes girarse hacia Manuel, mientras le decía ” Volveré”.



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