Premiados con una muñeca hinchable tras ganar un torneo de mus, no esperan para estrenarla

El pasado fin de semana se celebró en Usánsolo el VII torneo de Mus «Usansolo Herri bat da». Un total de 16 parejas participantes estuvieron la tarde del sábado y domingo lanzando envites y órdagos, entre señas y algún que otro mecagoendios.
Tras una dura final, la pareja formada por Patxi Urquiza y Tomás Errandonea se llevó el torneo. Además de la txapela de rigor, el organizador del torneo entregó a la pareja sendas muñecas hinchables para adultos a modo de trofeo. La polémica estaba servida.

Patxi y Tomás, compañeros de batallas desde el instituto, rompieron el envoltorio, y visiblemente excitados, comenzaron a hinchar a sus inesperadas parejas como si no hubiera mañana.
Comenzaron los cuchicheos entre el público, y los niños allí presentes miraban a los ojos a sus padres esperando una explicación sobre esa extraña colchoneta que iba tomando forma de mujer de grandes pechos.




Algunos presentes instaron a la pareja a que dejasen de inflar a las rubias polioperadas, pero Patxi y Tomás no atendían a razones, con los ojos desorbitados y los carrillos enrojecidos, no dejaban de insuflar aire mientras comentaban el uno con el otro las cualidades de sus nuevas acompañantes: «Mira que tetazas Patxi! miralas joder!».

Cuando Tomás se bajó los pantalones y asomó la sardina, el organizador tuvo que subir al podium y pinchar las muñecas con unas tijeras: «El tema se había descontrolado» afirmó Iker, el organizador del torneo. «Sé que en Euskadi el tema de follar es complicado, pero nunca pensé que serían tan ansias de darle matarile a las muñecas allí mismo. Había niños y una congregación de monjas que habían ido a ver el torneo de mus. Se iba a liar petarda».

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