Tragedia en Gijón. La striper de la despedida era la futura mujer del novio

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El que parecía un fin de semana en Gijón lleno de risas y diversión para una cuadrilla bilbaina, ha terminado en tragedia. La sorpresa fue mayúscula cuando el futuro esposo descubrió que la striper del show erótico que iba a recibir tras la cena, era su futura mujer.




Igor, Unai, Markel y Txema esperaban que el fin de semana en Gijon fuese “antológico” y vaya si lo fue. Estos cuatro amigos que se conocen desde que eran unos niños y estudiaban en Escolapios, decidieron celebrar la despedida de soltero de Unai en Gijón. “Nos dijeron que allí había buena fiesta” cuenta Igor. Pusieron rumbo a la ciudad asturiana y el día transcurrió con normalidad: “Nos bebimos todo lo que pillamos, Markel amagó con una bomba de humo, pero le pillamos a tiempo”.

Tras un día repleto de alcohol, llegó el momento de la cena. El lugar elegido es un local donde varias despedidas de soltero y de soltera cenan juntos, después, los novios y novias reciben un striptease bajo la atenta mirada de todos los asistentes. Nuestros amigos de Bilbao estaban emocionados con ese momento: “Íbamos a ver unas tetas de cerca, somos de Bilbao y no sabéis lo que cuesta eso. Igor casi ni cenó porque estaba muy nervioso con el momento, y a Unai, el novio, le temblaba el labio inferior”.

striper gijon
Unai, antes del gran momento

 

Después de la cena, Unai fue llamado al escenario, allí le esperaba una silla. El joven bilbaino se sentó en ella, la intensidad de la luz bajó, y comenzó a sonar una sugerente música, mientras una exuberante chica con el rostro cubierto por un velo, comenzaba a bailar tras él, contoneándose. “Teeeetas, Teeeeetas…..” los gritos de Igor, Markel y Txema se oían por encima de la música. Los tres chicos asistían en primera fila al erótico momento y vacilaban entre ellos: “Mira, mira, se está poniendo palote!” se decían unos a otros señalando el pene de Unai.

A los pocos minutos, la striper dejó sus encantos al viento, lo que provocó un “oooooolé” de nuestros amigos bilbainos: “Joder, si son más grandes que el Kiosko del Arenal!” exclamó Igor.
En ese mismo momento, la chica descubrió su rostro, en el preciso instante en el que pasaba a la parte delantera de la silla. Merece la pena escuchar a Igor relatando el momento: “Su puta madre, era Ainhoa. La novia de Unai. Cuando se vieron se quedaron de piedra. Unai empezó a gritar qué ostias hacía ahí, y ella le decía que lo sentía, que solo era un baile…. Ahora entiendo porqué todos los findes ella decía que se quedaba en casa estudiando para las oposiciones de correos. Os podéis imaginar el panorama , lloros, gritos, la gente del local que no entendía nada, nosotros pidiendo que por favor borrasen de los móviles las fotos de las tetas de Ainhoa…”

“La vuelta de Gijón ha sido como un velatorio, no hemos hablado nada en el coche, intentamos quitarnos la imagen de Ainhoa en pechos, pero es complicado. No sabemos si estos lo arreglarán y finalmente habrá boda. Quién nos mandaría venir a Gijón pudiendo haber ido al Gobelas como todo el mundo”



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