Turista japonés confunde Kobetas con Gobelas y pasa una tarde cojonuda

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El joven Mizuki Yumiko, de 23 años y natural de Nagoya (Japón) no olvidará sus vacaciones en Bilbao. Un error en la traducción le hizo confundir Kobetas con Gobelas, por lo que el muchacho terminó en el club de Leioa.

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Es habitual que al terminar la Universidad , los jóvenes japoneses se tomen un año sabático viajando por el mundo antes de empezar su vida laboral. Mizuki llevaba varios meses visitando el norte de la península (A Coruña, Gijón, Santander…) y su último destino antes de partir a casa fue Bilbao.




Tras unos días por Bilbao, inflándose a pintxos, haciendo excursiones, jugando kinitos y visitando los alrededores, el joven, amante de la música indie, quiso subir al monte Kobetas, lugar donde se celebra el conocido festival bbk live. Todos los años sigue el festival por internet desde su casa de Nagoya, y estando en Bilbao, la subida a Kobetas era obligada.

Esa tarde su teléfono móvil se quedó sin batería, por lo que tuvo que tirar de su viejo diccionario japonés-español y de su limitado inglés para llegar a su destino. Partió desde la Plaza Unamuno, preguntando a transeúntes por Kobetas, y tras coger dos bilbobuses, montarse en el metro en San Mames para bajar en San Ignacio, y coger un bizkaibus, llegó al destino.
Pero ese destino no era el esperado, en lugar de grandes vistas de Bilbao, lo que el bueno de Mizuki encontró fueron grandes pechos en el club Gobelas. El idioma le había jugado una mala pasada, y lejos quedaba el monte Kobetas con sus verdes prados, se encontraba en un bar de alterne con señoritas en ropa interior y generosos pechos paseando a su lado.

 

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Antonio, el taxista que llevó a Mizuki de vuelta a casa. Nos dice que a ver si nos compensa el diesel. Está hecho todo un cuñado.

Dicen que los japoneses son muy educados y no saben decir no, las chicas del Gobelas darán su versión, pero sabemos que el bueno de Mizuki se pasó 5 horas allí dentro. Y según nos cuentan, lo que sacó a pasear no fue su cámara Nikon, sino otra cosa. 

El tiempo voló para el muchacho nipón, que se portó ahí dentro como todo un campeón.

 

Al salir, un taxista le llevó de vuelta al hotel. Hemos podido hablar con ese taxista en la parada de la Plaza Circular, nos cuenta cómo fue el servicio: “Me llamó Yoli, una chica del club, la conozco de….bueno, eso qué mas da. Decía que a ver si podía llevar de vuelta a un japonés a su hotel de Bilbao. A los 15 minutos estaba allí, se montó el chaval este, menudo elemento, estaba descamisado entero, sudao….pero el mamón tenía una sonrisa de oreja a oreja. Solo decía “Bilbao is la ostia, my friend”. Le pregunté a la Yoli a ver que tal había estado el chaval y me dijo “Nos ha dado como a un cajón al que le cuesta cerrar, menudo potro”. Le llevé al hotel y no me dejó nada de propina porque según él lo había gastado todo en “Kobetas”, menudo genio”.



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