Un bilbaino de Erasmus endereza la torre de Pisa de un pollazo

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El joven Mikel Garikoitz no olvidará su Erasmus fácilmente. Este joven de Santutxu ha pasado a la historia de la humanidad al enderezar de un pollazo la torre de Pisa. El joven afirma que fue algo accidental tras orinar junto a ella, ahora, gracias al pito de este bilbaino, la torre de Pisa ha cambiado su silueta y con ella, el rumbo de la historia.

Mikel tenía claro que se iba a ir de Erasmus, en Bilbao no ligaba una mierda, y aquellos condones que metió en su cartera en 2012 se le habían caducado en 2017. Harto de la situación, decidió irse a Italia. Había oido fábulas sobre alumnos erasmus follando sin parar , y quería ser uno de ellos, y quien sabe si protagonizar alguno de los tríos que veía a menudo en su ordenador.




El joven bilbaino lleva tres meses en Italia, y la pasada semana se apuntó a una excursión organizada por la universidad. El plan era ir en autobús a ver la torre de Pisa, pasar la tarde por la ciudad y volver por la noche. Mikel lo vio como una oportunidad estupenda para conocer a Antonella, una compañera italiana a la que tenía fichada y que también se había apuntado a la excursión: “Si me siento con ella en el bus, le doy la brasa las tres horas del viaje y me la voy haciendo poco a poco, y luego en el viaje de vuelta, zasca! Cae seguro”.

Enfundado en su camiseta kappa del Athletic , Mikel dio la brasa a la guapa italiana. Al llegar a la torre a Mikel le entraron unas ganas tremendas de orinar, y despistado, se colocó en la base de la torre a miccionar.
Al terminar, la mala suerte quiso que en una de las sacudidas, la cabeza de su pene golpease con la torre de Pisa. Con el impacto, la torre de Pisa se inclinó sobre ella misma, volviendo a quedar totalmente erecta. “Milagro, milagro!” Decía la gente que había visto la escena. ” il pene del ragazzo es mágico” decían las italianas señalando el pito de Mikel, que lo mostraba orgulloso, y se hacía fotos con japonesas, que lo tocaban con admiración.

La noticia corrió como la pólvora, el primer ministro italiano dio las gracias a Mikel: “Años intentando ponerla recta sin destruirla, y no había manera. Los mejores arquitectos del mundo no encontraban la solución, y tuvo que venir uno de bilbao con su pito a arreglarlo. Grazzie Mikel”.

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