Joven vasco confunde un balón de rugby con un supositorio….y se lo mete.

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A mediados de Mayo se celebrarán en Bilbao las finales europeas de rugby . Estos días, la capital se llena de carteles, anuncios, publicidad…..relacionada con el torneo. En la Plaza Moyua se han colocado incluso unas porterías de rugby, entre ellas, un balón a modo de adorno. Pero un joven de Bilbao, lo ha utilizado de supositorio.

Gorka Mendibilazkorra T. del barrio de San Adrián, no es muy espabilado. Apenas sale de la casa que comparte con sus padres, y la única relación con chicas es la que tiene a través de xvideos tres veces al día. Ni estudia , ni trabaja. No ha salido nunca de Bilbao, es más, en sus 37 años, nunca ha cruzado a la margen derecha de la ría.Por supuesto, no ha oído hablar de rugby en bilbao.




El pasado viernes, mientras echaba la mañana dando un paseo, se extrañó al ver el objeto con forma ovalada en medio de la plaza. Le faltó tiempo para robarlo y llevárselo a la intimidad de su habitación.

Consciente de que sus padres le regañarían si se enteraban que había robado ese inquietante objeto, decidió indagar por su cuenta en internet. Visitó sus páginas habituales, y llegó a la conclusión de que se trataba de un supositorio. No había duda. El color y la forma no mentían. Gorka se sentó en su cama con el balón de rugby entre las manos, pensó varios minutos si estaba listo para dar ese paso. Ya que se la había jugado robándolo, debía utilizarlo. Resopló, y miró al techo de su habitación, desde donde el póster de Pamela Anderson parecía indicarle “Vamos Gorka, enterito por el culo!” con su sensual mirada.

 

rugby bilbao
“Vas a cagar que ni te vas a enterar a partir de ahora, Gorka. Bendiciones”

Se bajó los pantalones y se dispuso a meter el gol de su vida, pero en propia puerta, claro. Colocó el balón sobre su cama y de un rápido movimiento se sentó sobre él. El grito se escuchó hasta en el Pagasarri. Su madre entró apurada a la habitación, donde Gorka se retorcía con una mezcla de dolor y de gusto. La buena mujer miraba extrañada, buscando una explicación, no había ni rastro del balón de rugby…. no había duda, había sido gol.

 

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